En el siglo XIII el Tíbet fue dominado por el Imperio mongol, fundando las dinastías chinas Yuan y Ching, uniéndose a la dinastía autóctona Ming.
Los gobernantes mongoles le dieron gran autonomía secular a la escuela de Sa-skya del budismo tibetano. Durante tres siglos el Tíbet siguió siendo gobernado por dinastías seculares. En el siglo XVI, Altan Khan de la tribu mongol de Turnet, le dio respaldo al gobierno religioso del Dalái Lama, siendo el budismo la religión predominante entre mongoles y tibetanos.
El arte budista se origina en el subcontinente indio (actuales India, Bangladesh, Nepal y Pakistán) en los siglos posteriores a la vida de Siddhartha Gautama, el Buda histórico, entre los siglos VI y V a. C.
Gracias al contacto con otras culturas, logró evolucionar y difundirse por el resto de Asia y el mundo.
Una primera etapa, llamada preicónica, se caracteriza por no recurrir a representaciones directas del Buda historico o de los budas míticos que existieron en eras pasadas. Pero en su etapa icónica, tiene por el contrario a la imagen humana del Buda historico, los budas del pasado, del futuro y de otros universos como símbolo central de sus obras de arte.
El mueble clásico Tibetano es uno de los grandes tesoros de China y del pueblo Tibetano, con no menos de 1500 años de antigüedad. A través de cientos de años de trabajos manuales estos muebles se han convertido en exquisitas joyas de anticuario que con sus formas artísticas, policromías y delicada artesanía son rarezas de estimado valor-